"La enredadera mano" de Gastón Biotti

El día jueves 19 de abril del 2012, se realizó el lanzamiento del libro "La enredadera mano" del poeta Gastón Biotti. El libro fue presentado por Rafael Rubio y es el tercer libro de la colección Portal (dedicada a poetas inéditos). Dos poemas del libro:  

Sextina en la vereda

 Pasar pisando pueda en cada losa,

 colillas coja en tanto no hayan besos.

 Que ayuno de ellos guarda el que anda a pata;

 mañana, tarde y noche sigue al sol.

 Pasar pisando pueda en cada poza

 y engañe así a la sed su acuoso son.

 

 Mas no tan sólo engaño sea el son

 ni el paso errante vaya en cada losa;

 insista en ir acorde, poza a poza,

 pues más colillas nunca harán un beso

 ni harán que el paso deje arriba el sol:

 insista y no se engañe el que ande a pata.

 

 Que es toda lluvia y cielo aquella pata

 que cae en calle e inunda oleando un son

 al paso parco en que anda arriba el sol

 posando un peso que arde en toda losa,

 desierto y vasto vientre ayuno en besos;

 que es sed su ayuno y algo ayudan pozas.

 

 Entonces surco a surco colme pozas

 y apriete el paso y ponga al piso patas,

 quizás debajo el vasto vientre un beso

 perdido salga a flote y surque el son.

 Colillas coja entonces, losa a losa,

 mañana, tarde y noche siga al sol:

 

 cuando una, untada en luz que abaja el sol,

 se bañe en sed, naufrague, poza a poza,

 o en calle seca encalle en cada losa,

 quererla entera quiera el que anda a pata.

 Y lleno ya el bolsillo, qué hartas son, 

 de boca al vasto vientre abaje un beso.

 

 Más que uno solo abaje varios besos,

 porque uno, untado en luz que abaja el sol,

 volver colilla es fácil si es que el son 

 que en boca abaja y bebe en cada poza

 no aprieta el paso y pone al piso patas

 surcando el vasto vientre, losa a losa.

 

 Que un beso esconda entonces toda losa..!

 Que a pata no se pille nunca al sol..!

 

 Manos    

 

 Mientras sostiene la muralla entera

 en miles de hoyos su mirar de muro

 sin derrumbar su enmurallada espera,

 

 viene desde uno o desde el otro afuera

 uno afirmándose de palma al muro

 mientras sostiene la muralla entera.

 

 Palmado el pecho el respirar no le era

 más que ir siguiéndole el temblor al muro

 para enrumbar la enmurallada espera.

 

 Y sin saber ya si es de adentro o afuera

 crecer lo siente a aquel rumor de muro

 que se sostiene en la muralla entera:

 

 aquí y allá las ve formarse hileras

 de palma y pecho que han trenzado al muro

 sin derrumbar su enmurallada espera.

 

 Que no hay ni aquí ni allá: que hay sólo afuera

 y palma y pecho, enredadero muro,

 mientras sostenga la muralla entera

 sin derrumbar su enmurallada espera.

 

 Gastón Biotti, "La enredadera mano", Santiago: Editorial Pfeiffer, 2012. http://www.pfeiffer.cl/node/61